Cocina de vacaciones: cuando no es tu cocina
Cómo comer bien en un apartamento de alquiler con dos sartenes y un cuchillo que no corta. Llegué al apartamento de alquiler con la ilusión de quien va a pasar una semana estupenda. Dejé las maletas, abrí las ventanas, y fui directa a inspeccionar la cocina, porque soy así de emocionante. Lo que encontré me dejó helada: una sartén con el antiadherente completamente rayado, un cazo, un cuchillo que parecía diseñado para untar mantequilla y nada más, y un cajón de utensilios donde había tres abrelatas y ningún colador. Mi yo interno hizo su evaluación inmediata: «Vamos a comer bocadillos toda la semana. Es lo que hay. Acepta tu destino de bocadillo». Pero no. No pasé una semana comiendo bocadillos (bueno, alguno sí, pero por gusto). Porque resulta que cocinar en una cocina ajena, mal equipada y desconocida, es un arte que se puede dominar. Y una vez que lo dominas, las vacaciones saben mucho mejor. Esta es mi guía de supervivencia para cuando la cocina no es la tuya. Por qué coci...






