Noche de San Juan: comida que sobrevive a la arena, al calor y a ti
Os voy a contar una tragedia y, como toda buena tragedia, empieza con buenas intenciones, y en ete caso también con una ensaladilla. El año pasado, para la noche de San Juan, decidí que yo era una persona organizada, algo que decido frecuentemente para luego fallar estrepitosamente. El caso es que preparé una ensaladilla rusa preciosa, la metí en un táper, el táper en la bolsa y la bolsa en una nevera portátil que, según descubrí más tarde, llevaba sin un solo acumulador de frío desde aproximadamente la era de los dinosaurios. Dos horas después, en la playa, abrí el táper y me encontré con… sopa. Sopa de ensaladilla. Templada. Mi yo interno hizo lo único sensato que se podía hacer: fingió que era gazpacho de patata y siguió adelante como si nada, pero estaba incomestible. La verdad es que me dio "cosa" el que alguien probara esa "sopa" y se pusiera enfermo. La retiré discretamente y se volvió a casa entera. Así que este año vengo con los deberes hechos y con una no...








