Aperitivos para cuando vienen amigos
El arte de recibir en casa sin convertirte en servicio de catering En cuanto empieza a refrescar, cambia el plan social. Se acabaron las terrazas hasta las tantas y las cañas de pie en cualquier esquina. Ahora, cuando alguien dice "¿quedamos?", la respuesta cada vez más frecuente es "vente a casa". Llega el tiempo de las tardes de interior, de las sobremesas largas con la ventana cerrada, de juntarse alrededor de una mesa porque fuera ya no apetece. Y con ese cambio llega también el pequeño pánico de siempre: viene gente a casa, hay que ofrecer algo de picar, y de repente "algo de picar" te parece un compromiso imposible. Porque puede significar muchas cosas, y ninguna está clara. Mi yo interno arranca a espiralar en cuanto confirmo el plan: «¿Cuántas aceitunas son suficientes aceitunas? ¿Tengo que hacer algo caliente? ¿Es raro poner solo embutido? ¿Y si alguien es vegetariano y no me acuerdo?». La primera vez que monté una de estas tardes de otoño c...







