Dulces de Todos los Santos: qué hacer en casa y qué comprar sin complejos
Una guía perezosa a los huesos de santo, los buñuelos y compañía. Hay un olor que define estos días: el de la pastelería del barrio a finales de octubre. Esa mezcla de almendra, azúcar y fritura dulce que se escapa a la calle y te para en seco. El escaparate se llena de bandejas de huesos de santo colocados en filas perfectas, montañas de buñuelos espolvoreados, y esos dulces de temporada que solo aparecen una vez al año y que, por eso mismo, saben a algo más que a azúcar. Durante años me quedé en el escaparate, admirando sin atreverme, convencida de que esos dulces eran cosa de pasteleros, de gente con mármol y manga pastelera y décadas de oficio. Mi yo interno me frenaba en seco cada vez que pensaba en intentarlo en casa: «¿Mazapán? ¿Crema de yema? ¿Masa frita que tiene que hincharse sola? Esto es nivel profesional. Nos vamos a estrellar y vamos a llorar sobre una bandeja de churretes». panellets catalanes Resulta que mi yo interno tenía razón en parte, y se equivocaba e...







