Recibir en verano sin morir de calor
Recibir en verano sin morir de calor Menús que se preparan antes y se sirven fríos, para disfrutar de tu gente con una copa en la mano Eran las seis y media o siete de la tarde, el termómetro de la farmacia de enfrente marcaba treinta y ocho grados, y en una hora llegaban seis personas a cenar. Yo estaba de pie en la cocina, con la puerta del horno abierta, planteándome muy seriamente si asar un pollo era una buena idea o un acto de autolesión. Mi yo interno lo tuvo claro: «Si enciendes ese horno, esta cocina se convierte en la superficie del sol. Vas a recibir a tus invitados sudando, roja y con cara de arrepentimiento. Cierra esa puerta y piensa». Cerré la puerta. Pensé. Y ahí, delante del horno apagado, tuve una pequeña revelación que me ha cambiado los veranos: recibir cuando hace calor no solo no tiene que ser un suplicio, sino que es, de hecho, la estación más fácil del año para dar de comer a un grupo. Solo hay que dejar de pelear contra el calor y empezar a jugar a su ...






