La vuelta a la rutina sin dramas en la cocina
Cómo retomar el cocinar diario después del caos veraniego, sin que sea un shock Nadie te avisa de que lo más duro de septiembre no es volver al trabajo. Es volver a tener que responder, cada santa noche, a la pregunta más agotadora del mundo doméstico: ¿y esto qué cenamos hoy? Durante el verano esa pregunta no existía. Se cenaba lo que caía: una ensalada, un gazpacho de brick, cuatro cosas de picar en la terraza, o directamente lo que quedara en la nevera del apartamento de vacaciones. Nada de planificar. Nada de pensar. La vida era un fluir despreocupado de comidas frías e improvisadas. Y de repente, septiembre. Vuelven los horarios, vuelve el trabajo, vuelve la necesidad de cenas de verdad a horas de verdad. Y el cuerpo, acostumbrado a tres meses de anarquía culinaria, lo vive como un pequeño trauma. Mi yo interno lo dejó claro el primer lunes: «No estamos preparadas para esto. Hemos olvidado cómo se cocina. ¿Qué es una lista de la compra? ¿Cómo funciona una cena entre semana?»...






