Aprovechar el final de los tomates
Cómo guardar el sabor del verano antes de que llegue el tomate triste de invierno Voy a decir algo impopular pero cierto: el tomate de invierno es una estafa. Ese objeto rojo, duro, perfectamente redondo y absolutamente insípido que encuentras en el súper en enero no tiene nada que ver con un tomate de verdad. Es su holograma. Una decepción con forma de tomate que llevamos comprando por costumbre y por falta de alternativas. Por eso septiembre me pone un poco melancólica en lo tomatero. Porque estamos viviendo los últimos coletazos de la buena temporada: esos tomates de verano que huelen desde lejos, que gotean cuando los cortas, que con solo sal y aceite ya son una comida. Y en unas semanas se habrán ido, y volveremos al holograma rojo hasta el verano que viene. Mi yo interno se puso dramático en el mercado, delante del último puesto con tomates decentes: «Se acaban. Se acaban de verdad. ¿Y si guardáramos un poco de este sabor para los meses oscuros? ¿Y si el verano pudiera durar ...






