Chiringuito en casa
Cómo traerte la playa a la terraza cuando ya no puedes traerte la terraza a la playa Hay un olor que lo resume todo: sardinas asándose sobre las brasas, con esa mezcla de humo, sal y mar que se te queda pegada a la memoria. Para mí, ese olor es literalmente el verano. Es el chiringuito de la playa a la que iba de pequeña, los espetos clavados en la arena junto a la barca, el agua fría en la mano, los pies llenos de arena y la sensación de que la vida no podía ser mejor. El problema es que en septiembre ya no hay chiringuito. Has vuelto a la ciudad, al trabajo, a la rutina. La playa queda lejos y las vacaciones son un recuerdo. Y sin embargo, el calor todavía aprieta lo justo por las tardes, todavía se puede cenar fuera, todavía queda algo de verano en el aire. Así que ese olor a espeto, esa nostalgia playera que te da al volver, se puede aprovechar. No para deprimirte por lo que se acabó, sino para recrearlo en casa. Mi yo interno lo vio claro una tarde templada de septiembre, mi...






