Operación vaciar el congelador
O cómo convertir misterios congelados en cenas reales Llevaba casi veinte minutos delante del congelador abierto, dejando escapar todo el frío mientras miraba fijamente al táper número nueve sin etiqueta. ¿Salsa de tomate? ¿Caldo? ¿Ese batido de frutas que hice en enero con la mejor de las intenciones? Mi yo interno susurraba: «Pide una pizza. Nadie tiene por qué saberlo». Pero no. Esta vez iba a ser diferente. Esta vez iba a enfrentarme a los fantasmas de mi congelador y convertirlos en algo comestible. Avance: lo conseguí. Más o menos. El cementerio de las buenas intenciones Vamos a ser honestas: el congelador es donde van a morir nuestros planes de meal prep. Ese pollo que compraste en oferta pensando «ya haré algo con él». Las verduras que congelaste para «tener siempre a mano». La bolsa de gambas que lleva ahí desde... bueno, mejor no calculamos. Te lo confieso: cuando abrí el mío para hacer este artículo, encontré tres tápe...






