Diez minutos, un diez de nota y por fin alguien que me entiende
Son las nueve menos cuarto, acabo de entrar por la puerta y tengo el hambre concreta y peligrosa de quien comió a las dos y media. Ya sabéis cuál: ese hambre que no negocia. Abro la nevera, me planto delante con la puerta abierta como si dentro fuera a materializarse una cena hecha o una idea genial, y dejo que el frío me dé en la cara mientras mi yo interno suelta la frase de siempre. Mi yo interno: cómete un trozo de queso doblado y ya. Eso es una cena. Lo dicen los expertos. (No lo dicen los expertos. No te lo creas.) Y justo en ese momento de dignidad cuestionable, me acordé de una cosa que llevaba días rondándome la cabeza. Resulta que hace poco alguien que conozco empezó una serie que se llama #MartesDe10 , en las redes sociales de comerbeber.com , y la idea es tan sencilla que casi me ofendió no haberla inventado yo: recetas que se hacen en diez minutos de verdad ("lo que tarda en hervir el agua" dice) y que aun así se merecen un diez de nota. Diez minutos, un diez. H...








