Cata de aceites en casa y los trucos definitivos para anfitrionas perezosas
Admito que me encanta invitar a mis amigos a cenar. Me gusta el vino, las charlas interminables y las risas. Lo que no me gusta en absoluto es pasarme tres horas encerrada en la cocina antes de que lleguen, sudando frente a los fogones, y enfrentarme a una montaña de sartenes sucias a la mañana siguiente. Si invitar a casa significa fregar doce cacharros, mi nivel de hospitalidad cae en picado. Aunque caigo de vez en cuando, hay ocasiones en las que comer sola me gusta aún menos que recoger cocina. Durante años busqué la fórmula mágica para quedar como una anfitriona sofisticada sin mover un dedo. Pensé en tablas de quesos (muy caras), en pedir comida a domicilio (poco glamuroso) y en hacer cenas de picoteo que al final siempre acaban manchando más de lo previsto. Hasta que un día, en un momento de pura genialidad nacida de la más absoluta pereza, di con la solución perfecta: organizar una cata de aceites de oliva. Suena increíblemente elegante, cultural y gastronómico, ¿verdad? Pues t...






