Ensalada de arenque para sentirse nórdico (sin pasar frío)

A ver, seamos sinceros. Hay días en los que te apetece cocinar un guiso de tres horas y hay días en los que abrir un bote ya te parece un esfuerzo titánico. Esta receta es para los segundos, pero con el beneficio añadido de que parecerás un chef de vanguardia escandinava.

El arenque es ese pescado que la gente ama u odia. Si estás aquí, asumo que eres del equipo "amo el vinagre y las cosas potentes". Si no, huye ahora que estás a tiempo. Esta ensalada es dulce, ácida, cremosa y rosa. Muy rosa. Básicamente, es la Barbie de las ensaladas, pero con sabor a mar del Norte.

Ensalada de arenque y remolacha sobre hojas de espinaca tierna.

Lo mejor de todo es que no hay que cocinar nada. Repito: NADA. Solo mezclar cosas que ya vienen hechas. De nada.

Ingredientes (para 2 personas o 1 muy motivada)

  • 1 bote de arenques en vinagre (tipo dulce de los que tienen cebolla y eneldo): Los venden en el súper, a veces cerca del salmón ahumado o en la zona de "cosas internacionales que nadie compra". Escurre el líquido, pero no te lo bebas (o sí, yo no juzgo) y, si quieres guarda un poquitín para el aliño.
  • 2 remolachas cocidas: Compra esas que ya vienen envasadas al vacío y cocidas. Manchan como si hubieras cometido un crimen, así que cuidado con la ropa blanca.
  • 1 puñado de cebollitas en vinagre: De las pequeñitas, las que se ponen en el aperitivo.
  • 200 ml de nata líquida (o crèm
  • 1 cucharadita de mostaza: Opcional, pero le da vidilla.
  • Pimienta negra: Recién molida, para hacernos los interesantes.

El "no-método" paso a paso

  1. El momento Dexter: Saca las remolachas del paquete con cuidado. Córtalas en dados del tamaño que te dé la gana. Lávate las manos inmediatamente o parecerá que acabas de volver de una escena del crimen. Tíralas a un bol.
  2. El pescado: Corta los arenques en trozos de bocado. Si son filetes grandes, hazlos trocitos. Si ya vienen cortados, ¡premio! Al bol con la remolacha.
  3. El tema de las cebollitas (OJO AQUÍ): Si tus cebollitas en vinagre son de esas que te hacen llorar de lo fuertes que son, dales un agua bajo el grifo antes. En serio, lávalas. Queremos sabor, no una úlcera. Si son suaves, para adentro tal cual.
  4. La salsa mágica: En otro cacharro (o en el mismo si te da igual manchar), mezcla la nata (o crème fraîche) con la mostaza o un poco del líquido de los arenques. Dale vueltas hasta que tenga buena pinta.
  5. La fusión: Vierte la salsa sobre la mezcla de arenque, remolacha y cebollitas. Remueve con suavidad. Verás que la nata se vuelve de un color rosa fucsia espectacular. Es normal, no has roto nada.
  6. El reposo (opcional pero recomendado): Si tienes paciencia, déjala en la nevera media hora. Los sabores se mezclan y está más rica fría. Si tienes hambre ya, ataca con el tenedor.

¿Cómo se come esto?

Pues así tal cual, o si quieres quedar como un rey / reina, sírvelo sobre unas rebanadas de pan de centeno (ese pan negro y denso que pesa un kilo). Te sentirás automáticamente más saludable, más rubio y más alto.

Siempre podéis ponerla sobre una cama de lechuga o espinacas tiernas para que haya algo verde, pero el pan de centeno queda mejor.

¡Buen provecho, perezosos!

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